¿Sabes?, el otro día volví a pasear entre alguna de tus cartas, cogí una y me senté en la escalera;¿Cuánto tiempo permanecí sentada en la escalera después de leer la carta?No lo sé, porque estaba hechizada. Las palabras tenían algo especial, y es que en manos expertas, manipuladas con destreza, nos convierten en sus prisioneros, se enredan en nuestras extremidades como tela de araña y en cuanto estamos tan embelesados que no podemos movernos, nos perforan la piel, se filtran en la sangre, adormecen el pensamiento y ya dentro de nosotros...ejercen su magia...
..=)
No hay comentarios:
Publicar un comentario