Era de madrugada, o al menos eso creía, su vida era un insomnio constante, siesta tras siesta, y desvelo tras desvelo.
Ya soñaba con la realidad, o con lo que el creía que era la realidad, las mismas caras, los mismos personajes, las mismas frases y los mismos finales.
Miro el reloj y marcaba las 3, siempre las 3, ya no sabia si el reloj estaba sin pila o realmente lo llamaba el ser oscuro de su interior, por lo menos eso parecía.
Vio el bote de pastillas contra el insomnio y no pudo evitar colocarse tres grageas en la boca.
A cualquier persona normal una dosis tan alta, como mínimo le hubiese causado una importante intoxicación, pero para alguien como el, no significaba mas que quizás una hora o dos más de sueño, de pesadillas o lo que fuese, pero de al menos un rato de descanso.
Abrió los ojos al rato; las 5:30, "bueno, algo es algo" se dijo.
Bajo sus hinchados y pesados pies al suelo,miro la habitación carcomida por la suciedad, el moho y los recuerdos.
Su esposa hacia meses, o quizás años que lo había abandonado, llevándose con ella a sus hijos, el poco dinero que tenia, el coche y el perro, y toda la luz que había en la casa, que no era mucha precisamente, pero si más de la que había ahora.
Bajo a la cocina, allí, frente a la pared, colgada en el frigorífico una foto de su familia, todos arreglados, tan felices, tan, tan.. perfectos.
Las fotografías tienen el don de mostrar las cosas que nunca existieron, y aquella tenia el poder de hacer que añorase una felicidad que nunca había existido, pero que en su superficie si se veía reflejada...
Estaba consternado, pero la vida no espera a nadie, le puso de comer a los dos peces de su hija, lo único que le quedaba de ella. no podía verla, no podía llamarlos, no podía nada..
Hacia unos años, cuando su esposa aun estaba a su lado era alcohólico, o al menos recordaba mucho alcohol a su alrededor , muchas desilusiones, muchas decepciones..
Aun que lo cierto es que su mente no conseguía recordar nada más, no podía .
Tantas noches en vela, tantas pastillas le estaban destrozando el cerebro, la visión de la realidad, todo.
A veces ponía la televisión para intentar acercarse un poco a la realidad, pero las imagenes que le devolvía el televisor eran demasiado turbias, sin sentido, sin color
Se dispuesto a ir al bar donde trabajaba, un lugar cuanto más sencillo, donde la gente para cuando esta de camino entre un sitio y otro para tomar el típico café aguado, porque a esa cosa no se le puede llamar café, y también tortitas.
Billy le saludo como siempre, de forma tosca, sin mirarle a los ojos, ni a los pies ni a ninguna de sus extremidades. Pero bueno, a él no le importo y entro dentro, a la cocina, dispuesto a su tarea; fregar, limpiar y aguantar gritos e insultos.
Después de las 10h de trabajo obligarías diarias, se fue a casa, a seguir con su ritual de noches en vela y tristeza acumulada en unos ojos que nunca se cierran..
Hasta que esa mañana, después de sus 3 pastillas para dormir, si no habían sido más, ya no lo recordaba, le costaba cada vez más recordar sus dosis de pequeña desconexión, cuando se dio cuenta de que el reloj seguía marcando las 3. "Sí, definitivamente ese cacharro estaba estropeado", porque brillaba la luz del sol fuera, pero lo curioso es que no había nadie por la calle, nadie en el trabajo, es como si todo el mundo hubiese desaparecido, como si estuviese encerrado en una bola de cristal sin salida y más o menos era algo así, pero más escalofriante..
Otro día seguiré con esta historia, que, creo que ya se estaba haciendo demasiado pesada para seguir alargandola.
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